Proyectos

Una buena orquestación convierte una partitura buena en brillante; hace que la música funcione sin necesidad de que los intérpretes tengan que dedicar horas de ensayo pensando en cómo compensar, cómo construir una forma, o cómo explicarla al espectador. Sin embargo, con frecuencia se oye decir que el trabajo de orquestador es más de artesano que de artista, una de esas tareas que no se aprecian desde fuera. Bueno, puede que sea una artesanía más que un arte… pero los artesanos también amamos nuestro trabajo. En esta sección me gustaría compartir algunos de los proyectos que, por un motivo o por otro, han sido más especiales para mí.

Fetén Fetén / Orquesta Sinfónica de Burgos / Joven Orquesta Sinfónica de la Comunidad de Madrid

Mi primer trabajo como orquestador, adaptando los temas inclasificables y geniales del dúo burgalés. Su capacidad de inventar ambientes sonoros propios para cada tema es muy inspiradora, y fue un auténtico placer tratar con Diego y Jorge. De ellos aprendí que el resultado mejor no consiste en lograr que el grupo suene igual que cuando tocan solos sino en añadir algo nuevo, manteniendo siempre, eso sí, la esencia musical del sonido original.

Mariano Mangas / Orquesta Sinfónica de Burgos

De nuevo con la Sinfónica de Burgos y su director Javi Castro. El reto aquí era asegurar el equilibrio sonoro. La guitarra no tiene un rango de dinámicas extremo; aún contando con la sonorización, tuve que medir muy bien los crescendos de la orquesta para poder crear sensación de dirección sin llegar a niveles demasiado elevados. Si tengo que quedarme con un recuerdo, son las miradas de complicidad entre los músicos de la orquesta, simplemente dejando funcionar la música y dejándose llevar.

Baden Bah! / Joven Orquesta Sinfónica Ciudad de Salamanca

Este proyecto tenía para mí un valor personal: suponía escribir para una orquesta donde yo mismo había tocado de joven, y dirigir después de mucho tiempo en mi ciudad natal. El trato con el grupo y con la orquesta fue siempre fluido y agradable. Además, los temas de baden Bah! se mostraban cada vez más ricos y estimulantes a medida que iba profundizando en ellos. Cuando llegó el momento de empezar los ensayos, todos nos entregamos sin reservas, y el resultado fue el mejor. Un público abundante (muchos de los cuales no habrían ido a un concierto de rock y otros muchos tampoco a un concierto sinfónico) vibrando y tan entregado como nosotros. Una de esas veces que recuerdas que poder hacer música es un placer y un privilegio.

Otros

Aparte de este tipo de adaptaciones, una parte cada vez mayor de mi trabajo viene del cine. La escritura para orquestas de grabación y los requisitos que tienen que cumplir los materiales no tienen nada que ver con otros destinatarios. Es otro mundo exigente y estimulante, en el que me alegro de haberme zambullido. Formo parte de un equipo que está detrás de orquestaciones para películas o documentales; algunos de nuestros últimos trabajos han sido para la banda sonora de «Happy Hour», compuesta por Darío Eskenazi, o de «Angry Birds: la película», de Heitor Pereira.